| La arteriopatía periférica afecta
a más de 30 millones de personas en todo el mundo
y, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más
frecuente en personas mayores de 65 años.
Por lo general, la arteriopatía periférica
se desarrolla como resultado del endurecimiento de las
arterias (aterosclerosis), que se produce al acumularse
colesterol o tejido cicatricial que hace que las arterias
se estrechen y se reduzca el flujo sanguíneo.
Hay millones de personas afectadas
Según la Sociedad de Radiología Intervencionista
(SIR) estadounidense, las personas mayores de 50 años
que fuman o son diabéticas tienen un mayor riesgo
de padecer arteriopatía periférica, al
igual que los afroamericanos. En general, se calcula
que hasta un 20% de todos los adultos mayores de 65
años, es decir, unos 30 millones de personas,
presentan arteriopatía periférica.
Diagnóstico insuficiente
La arteriopatía periférica está
infradiagnosticada e infratratada en gran medida. Según
los informes científicos, muchas personas con
arteriopatía periférica no muestran signos
de advertencia de la enfermedad. De hecho, sólo
el 33% de las personas diagnosticadas de arteriopatía
periférica presentaban síntomas. Las personas
que no presentan síntomas graves con frecuencia
los atribuyen simplemente a la edad avanzada.
Si no se trata, la arteriopatía periférica
puede ocasionar problemas para andar y, en sus etapas
más avanzadas, gangrena que puede llevar a la
amputación de la extremidad. Asimismo, las personas
con arteriopatía periférica presentan
con frecuencia obstrucción de las arterias en
otras partes del cuerpo, por lo que corren un mayor
riesgo de padecer infarto o derrame cerebral.
Síntomas
comunes
El síntoma más frecuente de la arteriopatía
periférica es dolor en las piernas al caminar,
que desaparece durante el reposo. Otros síntomas
son:
Adormecimiento o debilidad de las piernas
Dolor en los pies o en los dedos de los pies cuando se está en reposo
Úlceras o llagas que no cicatrizan en las piernas o en los pies
Piernas o pies fríos
Cambios de color en la piel de las piernas o de los pies
Factores
de riesgo
Debido a que la arteriopatía periférica
es similar a la enfermedad cardiovascular, que causa
el bloqueo de las arterias, los factores de riesgo de
la arteriopatía periférica son similares
a los de la cardiopatía.
El factor de riesgo más frecuente es el tabaquismo.
Según la Asociación Americana del Corazón
(AHA), la arteriopatía periférica se diagnostica
una media de diez años antes en fumadores que
en no fumadores.
La diabetes es también uno de los principales
factores de riesgo de la arteriopatía periférica;
las personas con diabetes tipo 2 tienen un riesgo de
tres a cuatro veces superior al normal.
Otros factores de riesgo son:
Obesidad
Hipertensión
Falta de ejercicio
Antecedentes familiares de aterosclerosis (endurecimiento
de las arterias)
Hipercolesterolemia
Edad superior a 65 años
Preguntas frecuentes acerca de la arteriopatía periférica:
P:
¿Qué causa la arteriopatía periférica?
R: Por lo general, la arteriopatía
periférica se desarrolla como resultado del endurecimiento
de las arterias (aterosclerosis), que se produce al
acumularse colesterol o tejido cicatricial que hace
que las arterias se estrechen y se reduzca el flujo
sanguíneo.
P: ¿Cómo
se diagnostica la arteriopatía periférica?
R: Desafortunadamente, un
gran número de casos de arteriopatía periférica
no se diagnostican debido a que los síntomas
se confunden con los efectos de la edad avanzada. El
índice tobillo-brazo (ABI, por sus siglas en
inglés) es una forma de determinar si una persona
padece arteriopatía periférica. Este índice
mide la tensión arterial en el tobillo y en el
brazo. La comparación de las dos lecturas de
tensión arterial puede indicar posibles problemas.
En particular, una tensión arterial más
baja en el tobillo que en el brazo indica un bloqueo
de la arteria entre el corazón y la pierna. Otras
pruebas que se utilizan para diagnosticar la arteriopatía
periférica son: ecografías, radiografías,
angiografía y angiografía por resonancia
magnética (MRA, por sus siglas en inglés).
P: ¿Cuál
es el tratamiento habitual de la arteriopatía
periférica?
R: Los cambios en el estilo
de vida, como dejar de fumar, hacer ejercicio y reducir
la tensión arterial y los niveles de colesterol,
pueden ayudar a cambiar la evolución de la arteriopatía
periférica y reducir el riesgo de infarto o derrame
cerebral. Los cambios en el estilo de vida se combinan
con frecuencia con ciertos fármacos, como los
antiagregantes plaquetarios, las estatinas y los inhibidores
de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA),
que ayudan a reducir los niveles de colesterol y la
tensión arterial.
P: ¿Qué opciones
de tratamiento hay para los pacientes que no responden
a los cambios en el estilo de vida ni al tratamiento
farmacológico?
R: La arteriopatía
periférica puede tratarse mediante angioplastia,
un procedimiento no quirúrgico que ensancha las
arterias periféricas estrechadas u obstruidas.
En este procedimiento, se introduce un catéter
con un balón deshinchado en el segmento de arteria
estrechado. A continuación, se hincha el balón
para dilatar la arteria y, por último, se deshincha
el balón y se extrae junto con el catéter.
La angioplastia puede combinarse también con
la introducción de un stent, un dispositivo metálico
que actúa a modo de «andamio» y permanece
en la arteria después de retirar el catéter,
para mantener el vaso sanguíneo abierto. Otra
opción es la cirugía de derivación,
en la que se une un segmento de vena (de otra parte
del cuerpo o artificial) por encima y por debajo de
la zona obstruida, para desviar el flujo sanguíneo
y rodear la obstrucción. En la actualidad se
están llevando a cabo estudios clínicos
para evaluar la seguridad de la cirugía mínimamente
invasiva con un stent recubierto de fármaco,
que mantiene abiertas las arterias estrechadas y, se
cree, evita que vuelvan a estrecharse con el paso del
tiempo.
P: ¿Qué puedo
hacer para reducir el dolor de piernas asociado a la
arteriopatía periférica?
R: El dolor se debe a que
los músculos de la pierna no reciben la sangre
oxigenada que necesitan durante el ejercicio. En la
arteriopatía periférica, este dolor puede
ser suficientemente intenso como para impedir caminar.
A pesar de que los antiagregantes plaquetarios, como
el ácido acetilsalicílico, los IECA y
las estatinas, pueden ayudar a reducir la tensión
arterial y los niveles de colesterol y, en consecuencia,
ralentizar la evolución de la arteriopatía
periférica, es posible que se necesiten otros
tratamientos para aliviar el dolor de piernas. Dejar
de fumar y comenzar un programa de ejercicio pueden
ayudar, pero las personas que padecen dolor también
pueden utilizar fármacos aprobados por la FDA
estadounidense para aliviar el dolor.
P: ¿Si dejo de fumar,
tendré menos riesgo de padecer arteriopatía
periférica?
R: Los estudios demuestran
que las personas que dejan de fumar pueden ralentizar
la evolución de la arteriopatía periférica
y de otras enfermedades vasculares.
P: ¿La arteriopatía
periférica afecta más a los varones que
a las mujeres?
R: Según la Sociedad
de Radiología Intervencionista (SIR) estadounidense,
los varones suelen presentar síntomas de arteriopatía
periférica a edades más tempranas que
las mujeres. Los varones suelen presentar los primeros
síntomas de la arteriopatía periférica
entre los 50 y los 60 años, y las mujeres, entre
los 60 y los 70 años.
P: ¿Cuál
es el riesgo de arteriopatía periférica
en personas mayores de 65 años?
R: Los estudios muestran que
el riesgo de desarrollar arteriopatía periférica
aumenta con la edad. Los datos indican que hasta un
20% de las personas mayores de 65 años presentan
arteriopatía periférica.
P: ¿Cómo
puedo reducir el riesgo de padecer arteriopatía
periférica?
R: Debido a que el tabaquismo
es el principal factor de riesgo de esta enfermedad,
dejar de fumar puede reducir el riesgo de desarrollar
arteriopatía periférica. De hecho, según
la Asociación Americana del Corazón (AHA),
los fumadores tienen hasta 25 veces más probabilidades
que los no fumadores de padecer arteriopatía
periférica.
Otras
formas de reducir el riesgo de arteriopatía periférica
son:
Controlar la diabetes
Controlar la tensión arterial
Mantenerse físicamente activo
Controlar los niveles de colesterol
P: ¿Qué nuevos
tratamientos se están desarrollando para la arteriopatía
periférica?
R: Se está llevando
a cabo un estudio fundamental, en el que participarán
varios centros clínicos de Estados Unidos, Europa,
Asia, Latinoamérica, Australia y Canadá,
para evaluar la eficacia y la seguridad de un stent
recubierto de fármaco para el tratamiento de
la arteriopatía periférica. Ésta
es la primera vez que se prueba un stent vascular recubierto
con el fármaco paclitaxel fuera del corazón.
Este estudio determinará, en último término,
si el stent es eficaz para abrir las arterias de la
pierna y mantenerlas abiertas con el paso del tiempo.
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